martes, 20 de marzo de 2012

"Vardarito" (Piazzolla), por Kohan y Enrich

http://www.youtube.com/watch?v=HQaRlcHlih0&feature=related

Acerca del disco, comenta Eduardo Salas:

Desde sus lejanos y oscuros orígenes, cuando los tanguitos eran un amasijo de habanera, milonga, chotis y algo de candombe, la evolución musical del tango ha sido constante. Al principio gracias a modestos orejeros que eran capaces de memorizar cuatro o cinco piezas que noche a noche ejecutaban en sórdidos boliches de las orillas en tríos de flauta, violín y guitarra, hasta que apareció el bandoneón para que el tango iniciara sus severos rezongos. Luego cuando pudo establecerse en sitios fijos, asomó el piano. Todavía -- primera década del siglo pasado- el tango era picado, alegre y zumbón. A comienzos de los veinte, con la aparición y el talento de los nuevos músicos egresados de los conservatorios, la música del Río de la Plata, dio un salto, en buena parte por responsabilidad de Julio De Caro que al transformar el primitivo ritmo de dos por cuatro en cuatro por ocho, comenzó un desarrollo que se hizo imparable en los años cuarenta. Más cerca en el tiempo (en los inicios de los sesenta) el bandoneonista Astor Piazzolla realizó el mayor aporte de la vanguardia, de la que son deudores la gran mayoría de los músicos de hoy.

En ese marco, sin estridencias que pronto se abandonan, con enorme riqueza melódica y sabor tanguero, fusionando en un dúo poco habitual de saxo y bandoneón ("Saxoneón" lo titula Eduardo Kohan) llega este disco con sonidos y ritmo que hubieran entusiasmado a Astor, de quien tuve la fortuna de ser su amigo y haberle escuchado muchas confesiones de sus gustos musicales.

El ensamble que logran el saxo de Kohan (excelente compositor y arreglador, por otra parte) con la segura digitación bandoneonística del jovencísimo Nicolás Enrich, han obtenido un producto caracterizado por el buen gusto que sigo escuchando con placer. Unas líneas aparte merecen los poemas intercalados de Margarita Pollini, una voz personal y segura que se acopla perfectamente a las intenciones de este disco. Horacio Salas (abril de 2010)

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