martes, 20 de marzo de 2012

Una antología del bodrio



Los amantes de cualquier género musical deben cuidarlo, tanto como cuidan a  su mascota, si tienen una. Hay que fomentar todo lo que hace bien y evitar lo que hace mal.
En ese sentido, no fue mala idea la de publicar Los 100 peores tangos, por Espina Rawson.

Una de las acepciones de “bodrio” es “caldo con algunas sobras de sopa, mendrugos, verduras y legumbres que de ordinario se daba a los pobres en las porterías de algunos conventos”.

3 comentarios:

  1. "Siempre te nombra"
    El tipo enviudó cuando su mujer dio a luz. Ya muerta, sigue conversando con ella:


    Si vieras qué lindo se cría el purrete,
    si vieras qué lindo, ya dice papá.
    Mientras yo te escribo, él con sus juguetes,
    no ve que yo, en cambio, me he puesto a lagrimear.
    Ayer se durmió y lo vi que soñaba,
    reía y lloraba, llamándote a ti.
    Si vieras qué triste quedé, y su recuerdo,
    te trajo de nuevo, rondando junto a mí.

    En esta carta,
    que quizás no llegue nunca,
    van las angustias,
    de quererte más y más.
    ¡Hijo!,
    tú que tanto me la nombras,
    dile a Dios, que desde el cielo,
    nos devuelva a tu mamá.
    Si tú supieras
    como duele tanta ausencia.
    Si tú supieras
    de esta horrible soledad.

    Señor, yo soñaba tener un purrete,
    así, lindo y bueno, que alegre mi hogar.
    Nunca imaginaba que con su llegada,
    tan solo quedara, con esta soledad.
    Ayer se durmió y lo vi que soñaba,
    reía y lloraba, llamándote a ti.
    Señor, dame fuerzas, por este, mi niño,
    que tenga el cariño que fuera de los dos.

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  2. Otro penante que le habla a la amada muerta, de condición casada, cuando eso importaba.


    Prienda
    Enrique Lary
    Linda es mi agonía, vuelvo a verte
    a pesar que estás ausente de la vida.
    Lloro de alegría por mi suerte
    hasta al cielo iré enseguida para amarte,
    adorarte y tenerte siempre... siempre...
    Corazón, ¡te quiero más que antes!
    Allá en el cielo,
    frente a Dios, eternamente,
    volveremos a encontrarnos
    para nunca separarnos más.
    Libres...
    No tendremos que escondernos,
    como antes, para vernos,
    por temor al qué dirán.
    Creo
    allá no valen papeles,
    ni prejuicios, ni más leyes
    que el amor y la verdad.
    Seremos felices en el cielo,
    allá en la eternidad.
    Todo es efímero en la vida,
    fui feliz porque tenía tu cariño.
    Casi enloquecí cuando morías,
    no eras libre y no podía ir a verte.
    Abrazarte y besarte no podía,
    pero sé que pronto he de tenerte.

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  3. Error en el título. No es Prienda sino En el cielo.

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