miércoles, 7 de marzo de 2012

Para los músicos que buscaron otros horizontes


Milonguita del exilio


Hablado: Tengo un amigo que paya
en las tierras del infiel.
Si no cruza la frontera,
se quedaba sin comer. 

Propiamente no te echaron.
Volvés cuando estás de gira
o para ver los amigos
si juntás alguna guita

Y la gente te pregunta
cómo encontrás la Argentina.
Castaña escribió dos cartas.
¿Vos con cuál te quedarías?

Te llevaste lo mejor
como suele hacer la gente
cuando arma su valija
de campesino o gerente.

Fuiste al principio extranjero,
una especie de coreano.
Como músico que sos,
hablaste con las dos manos.

Si usted me nota obsecuente,
si sueno a lisonja vana,
vaya un ratito a Youtube.
No estoy hablando macanas.

Aspiro al Carnegie Hall,
tal vez a sacarme un Grammy.
Voy puchereando en “Notorius”, 
también en “cafés notables”.

Ninsiman, Marcelo Costas,
Ziegler, Javier González,
la Barone, Don Solare…
Santaolalla en Jolivú.  

No es de ahora este destierro
ni el jugar en la Gran Liga.
El que empezó fue Gardel.
¿No lo sabe? No me diga.

Hablado: Tengo un amigo pianeando
en la “very deep” Europa.
O se alza con los premios
o al menos salva la ropa.

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