viernes, 2 de marzo de 2012

Milonga del Cuchi y Borges


No hay cosa como la muerte
milonga
Cuchi Leguizamón y Jorge Luis Borges

Según su costumbre, el sol
brilla y muere, muere y brilla
y en el patio, como ayer,
hay una luna amarilla,
pero el tiempo, que no ceja,
todas las cosas mancilla.
Se acabaron los valientes
y no han dejado semilla.
¿Dónde están los que salieron
a libertar las naciones
o afrontaron en el Sur
las lanzas de los malones?
¿Dónde están los que a la guerra
marchaban en batallones?
¿Dónde están los que morían
en otras revoluciones?

- No se aflija. En la memoria
de los tiempos venideros
también nosotros seremos
los tauras y los primeros.
El ruin será generoso
y el flojo será valiente:
no hay cosa como la muerte
para mejorar la gente.

¿Dónde está la valerosa
chusma que pisó esta tierra,
la que doblar no pudieron
perra vida y muerte perra,
los que en duro arrabal
vivieron como en la guerra,
los Muraña por el Norte
y por el Sur los Iberra?
¿Qué fue de tanto animoso?
¿Qué fue de tanto bizarro?
A todos los gastó el tiempo,
a todos los tapa el barro.
Juan Muraña se olvidó
del Cadenero y del carro
y ya no sé si Moreira
murió en Lobos o en Navarro.

- No se aflija. En la memoria
de los tiempos venideros
también nosotros seremos
los tauras y los primeros.
El ruin será generoso
y el flojo será valiente:
no hay cosa como la muerte
para mejorar la gente.

1 comentario:

  1. Dice René Vargas:

    El hermoso libro de partituras de Editorial Lagos no sufrió embates. Pero los oscuros designios de testaferros de la dictadura se ensañaron con el disco, que a veces apareció rayado a clavos en alguna emisora.

    Paradójicamente, Borges resultaba prohibido. Sus versos estaban dedicados a negros ("Milonga de los morenos"), a indios ("Milonga del infiel"), a pendencieros ("Milonga de Calandria") y, para peor, dejaban mal parado al Ejército y sus guerras ("No hay cosa como la muerte")...

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