jueves, 1 de marzo de 2012

Las revistas del corazón y otros desaparecidos



Quizá porque desapareció el corazón, torpe metáfora del sentimiento. Quizá también desapareció el sentimiento o los sentimientos.
Las revistas del corazón eran para mujeres. Ahora las mujeres, interesadas en saber donde queda el punto G, leen Cosmopolitan a magazines parecidos.
En los tangos de antes pululaban los corazones, generalmente heridos. Y el buzón, la parra, los barrios, el percal.
Del percal sabemos que era una tela barata. Los pobres no desaparecieron, no, por más que ahora usen celulares. Pero como desaparecieron las sederías nadie sabe qué corno es el percal. ¿Desaparecieron los batones?
¿Quién tiene hoy en la ciudad una parra? ¿Cuántas casas quedaron?

Detrás del patio y la entrevista parra
el Sur guarda un puñal y una guitarra[1]

Sin vida barrial, sin interacción entre vecinos, el barrio es mera demarcación administrativa.

y el codillo llenando el almacén[2]

Si uno no va a la iglesia o sinagoga de su barrio, si uno no hace las compras en su barrio, si uno no va al club de su barrio, si uno no charla con sus vecinos, el barrio no existe.

¡Las cosas que pasan!
¿Ha visto, vecina?

El Obelisco, lamentablemente, no ha desaparecido.


[1] Borges
[2] Manzi

No hay comentarios:

Publicar un comentario