viernes, 2 de marzo de 2012

Las milongas de Borges

Diario "La Nación", de Buenos Aires. Año 1998


Música popular
El Borges cantado
Por René Vargas Vera
      
Esa "música ausente" de la que habló Borges cuando prologó "Para las seis cuerdas" ya sobrevino a varias de sus milongas en inspiradas notas de compositores argentinos.

Entre las primeras grabaciones más prestigiosas -dedicadas a la poesía de Borges- ha de contarse, sin duda, la de Edmundo Rivero junto al Quinteto Nuevo Tango, de Piazzolla, y el recitado de Luis Medina Castro.

Allí aparecen tres milongas: "Jacinto Chiclana", "A don Nicanor Paredes" y "El títere" (allí denominada "milonga tanguera"), más "Alguien le dice al tango", el poema musical "El tango", "Oda íntima a Buenos Aires" y "El hombre de la esquina rosada", suite (de siete partes) para recitante, canto y doce instrumentos. Nombres ilustres, como Jaime Gosis, Antonio Agri, Hugo Baralis, José Bragato, Kicho Díaz, Antonio Yepes, Oscar López Ruiz -amén de Piazzolla-, empinaron los versos de Borges.

Esa grabación histórica, agotada y desaparecida, está pidiendo a gritos una pronta reedición.

Anticipándose a ella (y emulándola), Jairo grabó el CD "Borges & Piazzolla - tangos y milongas", junto a Daniel Binelli y Lito Cruz, que el sello Milan Sur editó en 1996.

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La del Borges cantado es otra historia. Que partió de la editorial dirigida por don Rómulo Lagos, su fundador, cuyas preciosas partituras, al acoger en sus ediciones a los mejores poetas, músicos y pintores argentinos, honran el arte de editar.

Allí, Juan José Barbará, su sucesor en Editorial Lagos, le propuso a Borges, en 1963, escribir milongas para ponerles música.

El poeta dijo no sentirse capaz, aunque ya tenía varias. Finalmente accedió y entregó "Milonga de dos hermanos", inspirada en los Iberra. Y aprobó que fuera justamente Carlos Guastavino quien le pusiera música. Lagos publicaba, en 1968, "Cuatro canciones porteñas" -un libro de partituras- de Borges-Piazzolla: el tango "Alguien le dice al tango" y las milongas "Jacinto Chiclana", "A don Nicanor Paredes" y "El títere".

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Tiempo después, Miguel Angel Merellano, famoso por sus programas radiales de excelente música popular, se encargó junto con Hilde Fischer de convocar, desde Editorial Lagos, a otros talentosos músicos argentinos para musicalizar poemas de Borges. El resultado fue, en 1976, más que auspicioso. Doce músicos argentinos habían inventado música para sendos poemas de Borges, extraídos de sus libros "Para las seis cuerdas", "Fervor de Buenos Aires", "El hacedor", "El otro, el mismo" y "El oro de los tigres".

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El Cuchi Leguizamón le puso notas a "¿Dónde se habrán ido" (titulándosela "No hay cosa como la muerte"); Daniel Piazzolla, a "Buenos Aires" ("Buenos Aires: búsqueda); Eladia Blázquez, a "Milonga de Calandria"; Facundo Cabral, a "Al hijo" (aquí se llamó "Soy esos otros"); Horacio Malvicino, a "La rosa"; Julián Plaza, a "Milonga de los morenos" (llamándosela "Milonga de marfil negro"); Astor Piazzolla, a "1964"; Alberto Cortez, a "La lluvia" (como "La lluvia sucede en el pasado"); Eduardo Falú, a "El gaucho" (bajo el nombre de "Hombre de antigua fe") ; Jairo al otro poema "Buenos Aires" ("Buenos Aires: destino"), y Rodolfo Mederos, a "Despedida" ("No habrá sino recuerdos").

Todas las obras fueron cantadas por la espléndida voz de Jairo y embellecidas por los maravillosos hallazgos, en arreglos y dirección, de Ricardo Miralles, su productor, elegido especialmente por Jairo.

Todo se grabó en los estudios Sonoland SA, en Madrid, aquel año 1976.

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"Borges había supervisado personalmente todo. Era difícil su relación con la música", comenta Jairo.

El hermoso libro de partituras de Editorial Lagos no sufrió embates. Pero los oscuros designios de testaferros de la dictadura se ensañaron con el disco, que a veces apareció rayado a clavos en alguna emisora.

Paradójicamente, Borges resultaba prohibido. Sus versos estaban dedicados a negros ("Milonga de los morenos"), a indios ("Milonga del infiel"), a pendencieros ("Milonga de Calandria") y, para peor, dejaban mal parado al Ejército y sus guerras ("¿Dónde se habrán ido?")...

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Cuando Jairo cantó algunas de las milongas de Borges, en el 77, en el Olympia de París, junto a Susana Rinaldi, el teatro entero deliraba.

Ese otro registro también espera su reedición. Borges merece volver a nosotros en el inspirado vuelo de nuestros mejores músicos. Sobre todo ahora, a las puertas de los cien años de su nacimiento, en 1999.

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