domingo, 25 de marzo de 2012

Javier Calamaro


“Insisto en luchar por causas perdidas”
En su último CD dedica un tema al padre, a dúo con su hermano Andrés. Tango terapéutico, una política solidaria y catástrofe cultural.
Por Juan Bautista Torres López
http://www.revista-noticias.com.ar/ed_1759/fotos/p1_1.jpg
Principio del formulario
Entrañables. Calamaro con su perra Tina, en la cocina de su casa.
Final del formulario
PlayStopAnteriorSiguiente
Interrumpirle el almuerzo a Javier Calamaro quizá no sea el puntapié ideal para romper el hielo entre el periodista –que llega media hora antes y tiene el tupé de tocar el timbre– y el entrevistado rockero, que a pesar de que no terminó de comer su teriyaki –plato que improvisó metiendo en un wok el salmón sobrante que cocinó la noche anterior su mujer, Paola–, invita a entrar a su casa. “¿En serio no querés pasar?”, insiste Javier –de ondulados mechones a los costados de la frente: un sello característico también de su hermano Andrés, con quien comparte en su último CD el tema “Este minuto”, que le da el nombre, y además “la cuestión fraternal, nada más”, según dice–. Mientras fuma frente a la puerta enrejada de su casa, Javier sostiene por el collar a Tina, su perra boxer. En breve tiempo más tendrá que ir a buscar al colegio a su hijo Romeo (8).
Noticias: ¿Cómo se complementan en usted el tango y el rock?
Javier Calamaro: Más allá del estilo musical, trato de hacer lo que me venga en gana. Hay que hacerlo todo ahora, después nos morimos y nos comen los gusanos. Venía cantando tango hace mucho, y empecé a hacerlo en vivo en los shows. Cantar tango es terapéutico, la descarga es inmediata.
Noticias: Si el tango es terapéutico, ¿cómo resulta cantar rock?
Calamaro: También tiene descarga, pero de otro tipo, no sabría cómo explicarlo... es como compartir. Cuando hago los shows de rock hablo mucho de mí mismo, porque las canciones son mías. Soy de hacer funciones: cuando no estoy en un escenario me desespero, me agarra el síndrome de abstinencia. Con el tango es diferente, porque para mí son canciones muy importantes, por las cuales tengo un gran respeto, y el efecto en mí es distinto. Y la música es buenísima: pega mucho que sea un invento argentino, que además es fino y exquisito pero permite muchos matices.
Noticias: ¿La gente que lo sigue por el rock es la misma que lo hace por el tango?
Calamaro: Creo que sí. Siguen una figura, aunque no todos. Hay mucha gente que tiene un concepto de mí por el tango y lo otro no le interesa.
Noticias: Y a usted, ¿qué temas le interesan? ¿La política?
Calamaro: Ejerzo la política a mi modo, cuando me involucro en cuestiones solidarias. Hice algunos discos a beneficio para comunidades aborígenes, por ejemplo. Esa es la única forma que tengo de hacer política. Tampoco tengo un gran interés en ir a votar: lo considero, en la mayoría de los casos, un fraude encubierto, un negocio a base de engaños populares, lo cual no quiere decir que dentro del universo de la política no haya gente que se salve.
Noticias: Así como el negocio de la política en ciertos casos va en detrimento de una parte de la sociedad, ¿sucede algo similar con la música?
Calamaro: Sí, y por eso escucho muy poca música, porque el resultado final de eso es algo feo. No es tan alevoso como en la política: el negocio de la música sigue de alguna forma ligado al arte, y el arte es sagrado con respecto a los negocios fríos, metálicos e interesados de la política. En ese margen hay situaciones sociales y culturales que lo afectan. En los '90, el nivel cultural del argentino promedio bajó mucho. Bajó también el nivel de la educación y las artes en general, porque también bajó el nivel de la inquietud y de la exigencia.
Noticias: ¿Sigue teniendo las mismas inquietudes que cuando cantaba en Los Guarros?
Calamaro: Sí pero en distinta forma. Cuando cantaba en Los Guarros quería salvarme a mí; ahora quiero salvar al mundo. Prefiero una causa perdida.
Noticias: ¿De qué quiere salvar al mundo?
Calamaro: De la catástrofe cultural, aunque no es que pueda hacer algo en contra de eso. Pero mi ideología va por ese lado.
Noticias: Qué llamativo, lo que sostiene es muy político...
Calamaro: (Sonríe) Un poquito. Sí, bueno, tengo mi propia forma de hacer política gratis, de manera desinteresada y para el bien común.
Noticias: Pero imagino que también está interesado en vender discos.
Calamaro: Sí, por supuesto, pero esa es otra cosa. No digo que no trabajemos de esto, porque además no hay otra forma de llegar a algún lado y que la gente lo reciba, es la única fórmula para que se conozca.
Noticias: Usted les cantó a las ballenas, bajo el océano. Cuando le comentó a su entorno de la iniciativa, ¿qué le respondieron?
Calamaro: No me entendieron mucho, por eso tampoco lo dije tanto. Fue una experiencia personal y tiene que ver con algo anterior: una idea que tenía con un chico que se murió y cantaba conmigo. En nuestras canciones hablábamos de eso, había todo un mambo con el mar y por esa razón me hice buzo hace 20 años. No tuve ni media duda cuando salió la propuesta, ni tuve miedo. Sí tuve emociones muy fuertes al estar cantando bajo el agua: el asunto se ponía místico de golpe.
Entre guitarras a escala –hechas a medida para su hijo–, una batería eléctrica y un piano al que siempre le da el sol, en ese living tantas veces devenido en sala de ensayo, hay unas cuantas fotos de músicos y una biblioteca. Calamaro enciende otro cigarrillo light y se pone de pie: lleva consigo un cenicero blanco que le cabe en la mano. Sin buscarlo –porque sabe de memoria dónde está– saca un libro negro de la biblioteca y apunta al título, que contrasta con el fondo en letras de color fucsia: “La lucha por el poder cultural”, de Eduardo Calamaro, su padre. Luego del derrame cerebral que este sufrió a los 92 años, Javier no pudo más que escribirle la canción que canta con Andrés y que le da nombre a su último CD, “Este minuto”, que presenta el sábado 11 en La Trastienda.
Noticias: ¿Alguna vez sintió que era “el hermano de...”?
Calamaro: Nunca, salvo cuando viene un periodista a preguntarme (risas).
Noticias: Más allá del tema que interpreta con su hermano, ¿hay alguna otra cuestión que comparta con Andrés?
Calamaro: Sólo la cuestión fraternal. Nos queremos y nos vemos cada tanto, no mucho. Me llevo muy bien con Andrés, pero yo veo poca gente, no vienen muchas personas a casa y salgo poco, me gusta estar acá... soy de Cáncer (risas).
Noticias: ¿Reniega de su apellido?
Calamaro: Es medio molesto porque es muy característico, entonces para todo este ámbito hay dos Calamaros y uno vende más discos que el otro. Salvo esos detalles, todo bien. Pero también es cierto que hacemos cosas muy distintas, en un mercado muy chico. Y es muy jodida la personalidad del argentino, que es soberbio y destructivo, por eso la cultura se destruyó tan fácil. Acá, cuando un paparazzi sale a la calle no busca sacar una linda foto, sino la forma de causar daño. Y así en todos los circuitos.
Noticias: Pero cree que en el periodismo sucede un poco más...
Calamaro: ¡El periodismo es terrible! Le encanta destrozar.
Noticias: ¿Por eso no suele dar entrevistas?
Calamaro: En parte, no me interesa mucho. Aunque siempre tengo algo para decir, porque lo que estoy haciendo quiero que se conozca y no hay otra forma de difundirlo, más que con los pocos medios con los que contamos.
Noticias: En el tema “Este minuto” anuncia que hay un sueño que se acabó. ¿Cuál es?
Calamaro: (Silencio. Sus ojos buscan el libro de Calamaro padre y señala el título de la obra) Este sueño se acabó: mi viejo tuvo su lucha personal y no creo que la haya ganado. A los 93 años, ganó la batalla por no morirse, pero su lucha por el poder cultural la perdió. Aunque yo esté en la lucha, reconozco que es una causa perdida. No vamos a ganarles a todos los intereses político-económicos. Soy realista e idealista, ahí mi contradicción. No quiero perder la idea de que hay algo por lo que luchar, si no la vida es más aburrida. Tengo causas perdidas, pero insisto en eso. Además, las causas están, perdidas pero existen, aunque ya no creemos en los ideales de mi hermana, de que uniéndonos a los Montoneros íbamos a salvar un país. Ya nos dimos cuenta de que eso es una estupidez: nos dimos cuenta de que los sistemas políticos extremos son una tontería criminal.
Noticias: ¿Cree en verdad que el ideal del '76 era una estupidez?
Calamaro: Si, el método utilizado. La forma era hacerlo con más elegancia, sin violencia.
Noticias: ¿Incluso contra un Estado armado?
Calamaro: Hablo de algo previo al golpe, de hacerlo con inteligencia y paciencia. Con inteligencia se gana más que con armas.
Noticias: Mencionó que el sueño de su padre se acabó. ¿Qué hay de sus sueños?
Calamaro: Los sueños más lindos están concretados: la realización personal, por ejemplo, es un sueño cumplido. El asunto pasa por una serie de cosas que ya no son sólo luchar por una causa perdida: también está el vivir con amor, viajar, hacer música. Está perdida la lucha contra la corrupción y los intereses, y eso se vincula con que vivimos en un mundo más individualista que antes, lo cual es válido, aunque se destacan valores estúpidos tales como ciertas frivolidades y el narcisismo. Pero también buceamos más dentro de nosotros mismos y en buscarnos un lugar, y en ese aspecto creo que ganamos.
Noticias: ¿Queda algún sueño por concretar?
Calamaro: ¡Siempre! Formo parte de un grupo de músicos que en el '98, sacó un CD a beneficio de la comunidad Toba de Pampa del Indio, en el Chaco. Con el dinero recaudado pudimos comprar un campo a nombre de los aborígenes que allí viven, y hoy estamos armando otra movida para levantar un colegio. Hoy, ese es uno de mis principales sueños, y creo que de a poco lo vamos concretando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario