jueves, 22 de marzo de 2012

Horacio Ferrer y Doménico Modugno


LA BALADA DEL TANGUISTA (BALADA)
Letra de Horacio Ferrer
 Música de Doménico Modugno
 Compuesta en 1979

(*) También conocida como "Dejarte y no morir"

Fue escrita por FERRER el 19 de noviembre de 1979, a pedido de Doménico
 Modugno. Este último llegó ese año a Buenos Aires para protagonizar
 el Cyrano de Rostand en el Teatro Coliseo. Modugno conoció en Italia
 la producción de Ferrer y trajo la música, orquestada y grabada en
 cinta de esta canción pidiéndole a FERRER que le pusiera letra. A fines
 de noviembre, Modugno la grabó en Buenos Aires para el sello RCA
 Victor, sobre la pista musical traída de Milán, acoplándola al famoso
 "El hombre de frac". El copyright es de Carosello Records 1979.

De hierba fresca es tu cuerpo
 y de agua clara tu candor,
 no, no, no ...¡no sabés!...

De noche y vino soy, de espuma
 de fantasma, y ya me voy,
 no, no, no...¡no llorés!

Me voy, me voy, amor,
 pero al caer el sol,
 mi magia en la ciudad
 te llamará.

Silbando un tango,
 sin hablar, te nombraré,
 un tango terco,
 loco y triste que yo sé.
 Y allá en mi mundo azul
 de acero y de cristal,
 tu ser conjuraré,
 y con tu antigua luz
 de luna en un trigal
 las calles pintaré.
 Te haré el amor
 en los andamios y, al final,
 en traje de alma
 nos pondremos a bailar.

recitado:

¡Qué paloma caerá en un vaso de vino bendecido, repitiendo en las mesas, de
 todos los bares, el temblor de tu pecho campesino!. ¡oh, mi amor!...Y yo
 te haré zapatos de llegar con pequeñas sombras de balcones entrecerrados.
 Y, qué lindo, verás qué lindo, siete enanitos municipales tejerán para vos
 un vestido de fiesta con las luces de las plazas. Amada: cuando llegués,
 toda la publicidad dirá: "¡Te amo!"; los diarios se plegarán en mariposas de
 papel en torno tuyo; los televisores tendrán un gran "Querida mía", y yo te
 contemplaré callado, porque...

Silbando un tango,
 sin hablar, te nombraré,
 un tango terco,
 loco y triste que yo sé.
 Y allá en mi mundo azul
 de acero y de cristal
 tu ser conjuraré,
 y con tu antigua luz
 de luna en un trigal
 las calles pintaré.
 Te haré el amor
 en los andamios y, al final,
 en traje de alma
 nos pondremos a bailar.

¡Cómo es posible, amor,
 dejarte y no morir!
 ¿dónde está el sabio
 que me enseñe a revivir?
 Pero me voy, me voy,
 me voy, me voy, amor,
 pequeña, no llorés.
 Pero me voy, me voy,
 me voy, me voy, amor,
 ¿por qué me voy?
 ¿por qué?

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