lunes, 12 de marzo de 2012

Conversando tangos, un fragmento de José Gobello


Conversando tangos.
Buenos Aires, A. Peña Lillo Editor, 1976.
José Gobello:

Hubo varias letras del tango NUEVE DE JULIO. Esta es la primera, cantada en Asunción del Paraguay por Juan Carlos Marambio Catan en 1916, y más tarde en Buenos Aires por Pascual Contursi, a quien Francisco García Giménez, historiador del tango, citó erroneamente como autor. Otras letras totalmente diferentes fueron escritas por Lito Bayardo y Eugenio Cárdenas.
Como buen tucumano, José Luis Padula (1) dedicó su primer tango al día en que se proclamó, en la capital de su provincia, la independencia de la patria. Lo compuso en Rosario, en una de las recaladas de su vida andariega. Era entonces muy joven; tanto, que Marambio Catán debió de andar cantando, por los peringundines rosarinos, allá por el año 1919,la letra lunfarda que Ricardo M. Llanes adosó a 9 de Julio y que comenzaba contursianamente así:
de un conventillo mugriento y fulero
 con un canfinflero
te espiantastes vos,
abandonastes a tus pobres viejos
 que siempre te daban consejos de Dios...(2).
Seamos más precisos: Padula registró su tango el 21 de enero de 1918 y reiteró el registro en ese mismo año y luego en 1928. Pero este último año .1928. volvió a registrarlo, ahora con letra de Eugenio Cárdenas (Ascensio Eugenio Cárdenas) . La letra era mala pero, al menos, se refería al título y a la inspiración del tango:
Mientras los clarines tocan diana
y el vibrar de las campanas
repercute en los confines,
mil recuerdos a los pechos
los inflaman de alegría
por la gloria de este día
que nunca se ha de olvidar...
Los versos lunfardos de Llanes fueron bastante cantados, pero no se registraron, ni se publicaron siquiera. Los de Cárdenas, no caminaron, como se dice en la jerga. Y entonces Lito Bayardo (Manuel Juan García Ferrari) compuso otros, algo mejores que los de Cárdenas, pero no mucho. La letra de Bayardo tiene, de todos modos, el mérito de glosar la vida andariega de Padula:
Si con un adiós,
dejé mi hogar cuando partí...
A Padula no le interesaba compartir derechos con los letristas, de modo que, después de haberse inscripto la letra de Cárdenas, reiteró el registro de la música, exenta de versos, en agosto de 1929, y lo repitió en la misma forma en agosto de 1931. El registro de la letra de Bayardo es de ese último año, 1931. Pero en 1949, cuatro años después de la muerte de Padula, Cárdenas y Bayardo llegaron a un acuerdo (homologado por la SADAIC) para repartirse fraternalmente la tajada de los derechos correspondientes a la letra. Ello determinó que los herederos de Padula se presentaran a la justicia solicitando que las letras fueran erradicadas de las partituras y que se excluyera a los letristas del usufructo de los derechos del caso. El pleito se prolongó hasta 1970, cuando la Excelentísima Cámara confirmó, aunque con modificaciones, el fallo del juez Quiroga Olmos. El fallo de segunda instancia desestimó el pedido de erradicación de las letras agregadas por gestión de Cárdenas y Bayardo y, en cuanto a la liquidación de los derechos autorales .que constituían el quid de la cuestión., fue salomónico: si la utilización de 9 de Julio se hace sin canto, la totalidad de los derechos corresponde a los herederos de Padula; si se hace con canto, la porción de los derechos correspondientes a la letra se divide por partes iguales entre Bayardo y los herederos de Cárdenas, según el aludido convenio de 1949. Como controlar la cosa no es problema de la justicia, sino de la SADAIC...
No fue 9 de Julio el único tango al que se acoplaron versos después de que habían conseguido imponerse sin ellos. Si prescindimos de las parodias o contrahechuras de La morocha y otros tangos, lucubradas por el viejo Gobbi, podemos decir que la travesura la inició Contursi y de esa travesura, que considero genial, nació el tango canción. Pero después de Contursi muchos hicieron lo mismo, no por travesura, ni por genialidad, sino simplemente para llegar a las ventanillas de pagos de derechos de autor en ancas de algún nombre glorioso. Y así ha de haber ahora inusitados viudos de Villoldo, de Greco, de Arolas, que comparten derechos autorales con los veros deudos de aquellos músicos.
1. José Luis Padula nació en Tucumán el 30 de octubre de 1893 y murió en Buenos Aires el 12 de junio de 1945.
2. La letra de Llanes, que circuló mucho en copias manuscritas, suele ser erróneamente atribuida a Pascual Contursi. Don Juan Carlos Marambio Catán, que en sus últimos años honró a mi familia y a mí mismo con una amistad tierna y cariñosa, solía referir que él había cantado la letra de Llanes, que atribuía a Contursi, en 1917. Casi seguramente se le trastrocaban las fechas: lo más probable es que Llanes haya escrito sus versos en 1919, impulsado por el éxito que lograban entonces las letras lunfardas de Contursi. Llanes, poeta culto que siempre ha rehusado expresarse en lunfardo, no pudo haber escrito aquella letra, de la que pronto se arrepentiría, sino como imitación burlesca de otras ajenas, las de Contursi, que estaban en boga.

De un conventillo mugriento y fulero,
con un canfinflero
te espiantaste vos;
abandonaste a tus pobres viejos
que siempre te daban
consejos de Dios;
abandonaste a tus pobres hermanos,
¡tus hermanitos,
que te querían!
abandonaste el negro laburo
donde ganabas el pan con honor.

Y te espiantaste una noche
escabullida en el coche
donde esperaba el bacán;
todo, todo el conventillo
por tu espiante ha sollozado,
mientras que vos te has mezclado
a las farras del gotán;
¡a dónde has ido a parar!
pobrecita milonguera
que soñaste con la gloria
de tener un buen bulín;
pobre pebeta inocente
que engrupida por la farra,
te metiste con la barra
que vive en el cafetín.

Tal vez mañana, piadoso,
un hospital te dé cama,
cuando no brille tu fama
en el salón;
cuando en el yiro no hagas
más sport;
cuando se canse el cafisio
de tu amor;
y te espiante rechiflado
del bulín;
cuando te den el olivo
los que hoy tanto te aplauden
en el gran cafetín.

Entonces, triste con tu decadencia,
perdida tu esencia,
tu amor, tu champagne;
sólo el recuerdo quedará en tu vida
de aquella perdida
gloria del gotán;
y entonces, ¡pobre! con lágrimas puras,
tus amarguras
derramarás;
y sentirás en tu noche enfermiza
la ingrata risa
del primer bacán.

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